TRATAMIENTO
DE EBOLA
Un grupo
internacional de expertos decidió la semana pasada que pueden
utilizarse de forma ética medicamentos sin probar en África
occidental para combatir el mayor brote de ébola de la historia (han
muerto más de 1000 personas y más de 1800 han contraído el virus).
El grupo, de la
Organización Mundial de la Salud (OMS), ha afirmado que «un
tratamiento específico podría ser un fuerte activo para
contrarrestar el virus».
Además, ha señalado
que daría un impulso a los esfuerzos que se están llevando a cabo
actualmente para frenar la propagación de la enfermedad aislando
pacientes y controlando su evolución. Ya se está trabajando en
algunos tratamientos, pero no han sido probados en personas, por lo
que se desconocen los riesgos y su posible eficacia.
El mes pasado, dos
trabajadores humanitarios norteamericanos que habían contraído la
enfermedad recibieron dosis de un medicamento experimental llamado
ZMapp y desde entonces su estado ha comenzado a mejorar. Sin embargo,
el sacerdote español Miguel Pajares, que también lo recibió,
falleció a causa del virus.
A pesar de que al
principio la comunidad médica se mostraba reacia al uso de estos
medicamentos, la OMS ha afirmado que «el elevado número de
afectados en 2014 por el brote en África occidental y la alta tasa
de mortalidad han generado un llamamiento a la utilización de
tratamientos médicos que ponga freno a la epidemia».La organización
aclara que estos tratamientos deben seguir estrictos protocolos, que
incluyen «total transparencia sobre el tratamiento, el
consentimiento informado, la libertad de elección y la
confidencialidad y el respeto por el paciente y la comunidad», y
añade que «existe la obligación moral de recopilar y compartir
todos los datos» que deriven del tratamiento.